Letradas Imágenes
Donde las Imágenes hablan y las palabras muestran.
lunes 6 de febrero de 2012
Yo era yo, contigo.
Yo era yo, contigo,
ahora tu te quedaste conmigo,
yo sin ti, y sin mi,
me cambiaste por otra persona,
pero no te fuiste con otro,
sólo te quedaste tú, allá.
Yo era yo, contigo,
te quedaste con todo lo que era,
me dejaste sin ser,
te apoderaste de mis virtudes,
me dejaste a solas con mis defectos.
Yo era yo, contigo,
ahora yo no soy yo, no soy,
y ahora que no te tengo,
sencillamente, ya no me tengo,
y a pesar de todo el daño,
te sigo queriendo tanto.
Kevin Leonardo.
miércoles 18 de enero de 2012
Las Preguntas.
Me pregunto, ¿por qué me dijiste todo aquello?
si en el fondo me querías,
¿por qué los caprichos se impusieron a tu amor?
si en el fondo ibas a llorar.
Me pregunto, ¿por qué me miraste de aquella forma?
si en el fondo me querías,
¿por qué te dejaste llevar por el pasado que no era yo?
si en el fondo sabías que yo era diferente.
Me pregunto, ¿por qué preferiste la negación constante?
si en el fondo querías ver hacia adelante,
¿por qué no me demostraste que estabas orgullosa de mi?
si en el fondo sabías que lo estabas.
Me pregunto, ¿por qué me forzaste a llegar hasta el cansancio?
si sabías que ese día me iba a ir,
¿por qué creíste que siempre estaría para ti y no hiciste nada?
si en el fondo sabías que yo sufría.
Me pregunto, ¿por qué te dejaste absorber por tus cotidianidades?
si sabías que eso no iba a darte más que obstinaciones,
¿por qué me quisiste arrastrar a tu frialdad?
si sabías que iba a dolerme hasta el final.
Me pregunto, ¿por qué nunca me escuchaste?
si sabías que debías hacerlo,
¿por qué ese orgullo despreció mis ideas?
si sabías que valían igual que las tuyas.
Me pregunto, ¿porqué no me quisiste como debiste quererme?
si sabías que lo merecía y no iba a hacerte daño,
¿por qué te ganó la cautela y me diste tan poca importancia?
si sabías que al final yo iba a ser tan importante.
Kevin Leonardo.
El Privilegio.
Ni siquiera el privilegio,
de saberte mía frente al mundo,
ese mundo que ahora te envía flores,
y nunca supo que era yo el enemigo.
Ni siquiera el privilegio,
de no escuchar aquellos cuentos,
porque aquella noche fue difícil,
y yo escogí creerte a pesar de todo.
Ni siquiera el privilegio,
de pasearme contigo frente al cielo,
porque Dios no podía enterarse,
y mucho menos el diablo.
Ni siquiera el privilegio,
de estar en el lugar del hombre,
sólo me diste aquella ínfima condición,
la del niño que quisiste moldear a tu antojo.
Ni siquiera el privilegio,
de cantarte una canción a solas,
porque no querías escucharme,
y nunca quisiste en realidad escucharme.
Ni siquiera el privilegio,
de que pudieras decir que era tu novio,
porque mi nombre no podía decirse,
y la negación se convirtió en tu rutina.
Ni siquiera el privilegio,
de dejarme un poquito de bondad,
porque me la quitaste toda,
y me dejaste vacío y obstinado.
Ni siquiera el privilegio,
de sentirme orgulloso de quererte,
porque no querías divulgarlo,
y quizás nunca te sentiste orgullosa de mi.
Y ahora ni siquiera me quieres dar el privilegio,
de escribir lo que me plazca,
porque me asignas responsabilidades,
que ya no tienes derecho de asignarme.
Y ahora ni siquiera me quieres dar el privilegio,
de poder sacarme esta rabia que tengo,
porque fuiste siempre tan hiriente,
y mi dignidad está partida en miles de pedazos.
Kevin Leonardo.
martes 17 de enero de 2012
La Rabia.
La rabia me asalta,
y recuerdo todo aquello,
esas palabras hirientes,
esos puñales en cada sílaba.
No me olvido de mis silencios,
ignorando tus ofensas,
esos menospreciantes momentos,
ese orgullo que te mató y nos mató.
Mi rabia se alterna con mi dolor,
y por encima, y por debajo, quedó el amor,
esas conversaciones lascerantes,
me dolieron casi igual que tus miradas.
Kevin Leonardo.
Huir.
Deberes ignorados y promesas rotas, realidades,
nadie más orgullosa que tu,
nadie más entregado que yo,
sigo con esta cruz agotadora.
Quiero salir de este vacío,
tu presencia lascerante,
es como un agujero negro,
que se traga todo lo bueno de mi.
Ya no eres ni siquiera mi amiga,
yo no soy nadie para ti, sólo fui,
cuantas noches recé solitario,
para no dejarme cansar por tus impertinencias,
pido perdón por haberme cansado.
Te escucho pero te desconozco,
me escuchas pero me ignoras,
y vuelves a ocultar tus sentimientos,
detrás de las mismas corazas que nunca quisiste retirar.
Ya no sé como dejar de extrañarte,
y sé que debo hacerlo, a pesar de todo,
vas tras los rastros imborrables,
y me aislas inconscientemente, sólo quiero huir.
Kevin Leonardo.
martes 10 de enero de 2012
Lo Mismo Reiteradamente.
Lo mismo reiteradamente,
inconformidades continuas,
exigencias impacientes,
una vez más te precipitas.
Lo mismo reiteradamente,
en cada ocasión soy más frío,
en cada ocasión me alejo más,
y tú, inmutable como siempre.
Lo mismo reiteradamente,
ese espacio que antes llenabas,
ahora lo vacías poco a poco,
y no lo notas, y te alienas.
Lo mismo reiteradamente,
siempre el menosprecio,
juzgar se convirtió en tu rutina,
mi cansancio ya casi no tiene remedio.
Kevin Leonardo.
jueves 29 de diciembre de 2011
Después de hoy.
Después de hoy,
cada vez que mire a la montaña,
cada vez que llueva sobre ella,
el sol brille radiante en la mañana.
Después de hoy,
cada gota de rocío que baja,
cada reverdecer de mayo,
florezcan sus aragüaneyes.
Después de hoy,
cada desgarro de erosión,
cada dolor de un árbol caído,
o cuando un incendio la hiera.
Después de hoy,
cada ave que cante al atardecer,
cada murmullo de las quebradas,
la luz del sol duerma en sus laderas.
Kevin Leonardo.
La Hora.
En la hora de las decisiones,
yo fui el indeciso,
el incorrecto.
En la hora critica,
yo fui el desalmado,
el sin aliento.
En la hora del sufrimiento,
yo fui el obstinado,
el asesino.
En la hora de la soledad,
yo fui el atrapado,
el solitario.
Tu fuiste la locura,
el amor y la desdicha,
la paciencia y la resignación,
la belleza y el llanto,
la que amo y la que anhelo,
la que no soporto,
de la que me alejo,
y la que extraño.
Kevin Leonardo.
lunes 28 de noviembre de 2011
Ushuaia.
Te vi fugazmente,
me enamoré de ti.
tus reflejos me extasiaron un par de tardes,
fuiste única en mi vida,
para siempre.
Te reconocí de lejos,
supe que jamás te olvidaría,
el frío que te cubre se esfumó,
y aprendí a sentirte cálida,
como eres.
Me alejé de ti,
pero no todo fue efímero,
ahí estás, esperándome,
con tu calma interminable,
con tu belleza inexpugnable.
Kevin Leonardo.
viernes 11 de noviembre de 2011
Este Final.
Este final de sufrir y de amar,
cargar con la nostalgia,
curar el alma envenenada,
seguir queriendo no basta.
El inconcluso tiempo,
a la espera de alguna resurrección,
sin rencores mios,
sin frialdades tuyas.
Este final injusto,
que llegó naturalmente,
como debió haber sido todo lo que no fue,
Y hubo mas presiones que voluntades.
Lloro y nadie lo nota,
este final que no es final,
se demora en terminar,
y nos revuelca en sufrimientos.
Kevin Leonardo.
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